Fue un escritor muy profílico, publicó alrededor de 1.200 volúmenes, aunque se supone que muchas de ellas fueron escritas en colaboración con otros escritores menores.
Pero la mayor fama en la literatura romántica francesa la alcanzó con sus novelas históricas: "Los tres mosqueteros" (1844) y "El conde de montecristo" (1844).
Otras obras de éxito son, en teatro, "Antonio" (1831), "La Torre de Nesle" (1832), "Catherine Howard" (1834), "Kean, o desorden y genio" (1838) y "El alquimista" (1839).
Fue nombrado como Dumas padre puesto que su hijo tenía el mismo nombre y también fue escritor. Obtuvo por sus publicaciones enormes ingresos, pero apenas alcanzaban a pagar sus gastos, conservar la finza en las cercanías de París (Montecristo), mantener a numerosas amantes (una de las cuales era la madre de su hijo Alexandre), adquirir obras de arte y afrontar grandes pérdidas económicas en empresas riesgosas, lo que lo llevó a terminar sus días prácticamente en bancarrota.

La reina Margot

Algunas de las tantas frases dichas por Alejandro Dumas fueron:
"No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más temor"
"Para toda clase de males hay dos remedios; el tiempo y el silencio".